 | Diandino Peña intenta calmar a la multitud a la entrada de la estación subterránea (Foto Eddy Gómez) |
|  | Tras sufrir un mareo, esta mujer es trasladada a otra área (Foto Eddy Gómez) |
|  | La seguridad se emplea a fondo para evitar la gente pentre a estación del tren (Foto Eddy Gómez |
|  | Varias personas de Salcedo y otros pueblos resultaron desmayadas (Foto Eddy Gómez) |
|  | Esta jovencita fue la que más preocupó a los presentes. Parecía no respirar (Foto Eddy Gómez) |
|  | Elementos rotos en la estación del Centro de los Héroes (Foto Eddy Gómez) |
|  | Abordaje del tren por militantes del PLD (Foto Eddy Gómez) |
|  | Militantes del PLD culminaron su viaje desde Villa Mella (Foto Eddy Gómez) |
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SANTO DOMINGO (R. Dominicana).- Turbas, desmayos, daños a las instalaciones, fuertes forcejeos y desilusión fue el ambiente que matizó el proceso de abordaje del Metro de Santo Domingo de cientos de personas de la Capital y pueblos del interior, la mayoría invitados formalmente por la Presidencia de la República para que vivan esa primera experiencia.
El caos fue toda la tarde y se agravó a partir del medio día de este jueves cuando comenzaron a llegar delegaciones del Partido de la Liberación Dominicana (PLD) de hasta 300 personas de provincias como Hermanas Mirabal (Salcedo), La Vega, Samaná, Santiago, Monseñor Nouel, Duarte, Barahona, entre otras.
La cantidad de personas desbordó la capacidad de acceso a la estación del tren del Centro de los Héroes, así como la habilidad de los agentes del Centro Especializado de Seguridad del Metro (CESMET), comandado por el general García Alecón.
Mientras el tren iba y venía, en algo más de una hora, la gente desesperada intentaba penetrar a la estación a empujones, hasta que lograba superar la fuerza de los agentes de seguridad.
Momentos de mucha confusión y forcejeos se vivieron cuando comenzaron a desmayarse algunas mujeres… Mariela, proveniente de Salcedo, fue una de las primeras. Fue extraída de la multitud por algunos que temieron lo peor al verla convulsionando fruto del calor y el agotamiento provocado por cinco horas de espera y avasallamiento.
Cruzada la barrera humana, quedó tendida en el piso. Los voluntarios le abanicaban un aire que a todas luces estaba agotado, a juzgar por el sofocante calor de allí dentro y los rostros sudorosos de quienes solo miraban.
Los desmayos prosiguieron, ya contaban ocho personas en 14 minutos… entonces llegó Diandino Peña; y sus primeros intentos por controlar las masas fueron infructuosos. Llamaba a la calma, prometía que todos abordarían al metro en su justo momento pero el mensaje se diluía en la mayúscula vociferación que allí se generaba.
“El Faraón”, como le apodan, buscó otro método, aunque poco expedito, para hacerse sentir.
Seis hombres lo levantaron por las piernas y los tirantes del pantalón y lo subieron sobre una de las vallas que intentaban impedir el paso de la muchedumbre.
“Diandino, Diandino, Diandino”, fue la consigna de muchos al verlo elevado y aprestarse a calmar las masas utilizando un megáfono. Pidió silencio y advirtió a los enardecidos que con su actitud estaban creando las condiciones para un gran accidente.
“Hemos hecho un proyecto para todos ustedes, hay gente sufriendo desmayos y eso no es lo que queremos, lo que ha pasado es que esto ha desbordado las expectativas, ha sobrepasado nuestra capacidad de atención a todos ustedes, y de lo que se trata ahora es de que mantengan la calma o de lo contrario no podremos abordar el tren”, proclamó el director de la Oficina para el Reordenamiento del Transporte (OPRET).
La indignación se apoderó de muchos que se preguntaban cuál era el objetivo de enviarles una invitación de la Presidencia de la República y un ticket de abordaje del Metro, si imperaría tal desorden.
"Yo vengo con este boleto y una invitación del Presidente y lo que me encuentro es con esta multitud empujando a uno, casi matándome, entonces yo no entiendo el significado de esto (mostrando la invitación el ticket), porque se supone que esto era para invitar a uno cordialmente”, expuso desilusionada Ermys Martínez.
“El excelentísimo señor presidente de la República, doctor Leonel Fernández y la Oficina para el Reordenamiento del Transporte (OPRET) tienen el honor de invitarle al recorrido de la primera línea del Metro de Santo Domingo”, así reza la tarjeta de Johnny Rosario, quien vino con un grupo desde Pimentel, en la provincia Duarte.
El tren solo tenía cupo de ida, pues al regreso cada quien debía agenciarse su propio medio de transporte, ya que las dos estaciones utilizadas para estos días de prueba eran abarrotadas por igual.
La salida y el abordaje eran totalmente desordenados, pues la gente saltaba y gritaba consignas a favor de la reelección del presidente Leonel Fernández. Muchos portaban algún distintivo del partido morado o el candidato a la reelección.
Los vagones lucían apiñados. Uno de los operadores del Metro dijo: “Estamos subiendo personas hasta que se rompa” – pero cuántas, preguntó 7dias.com.do – “muchas, podrían ser más de ochocientas’, proclamó, mientras supervisaba antes de cerrar las puertas.
Wilkin Amador
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