|
20 de enero de 2008
Doctor Leonel Fernández Reyna
Presidente de la República Dominicana
Palacio Nacional, Distrito Nacional.
Su Excelencia,
Usted pertenece a ese grupo de iluminados dominicanos que conoce las raíces de la Era de Trujillo.
Además, dispone Usted de un talento político incuestionable, de una plataforma partidista bien articulada y de una gestión de la propaganda muy eficaz.
Cuando esos factores convergen con el interés cohesionado de los poderes fácticos tradicionales y con prácticas políticas seudodemocráticas, se engendra una maquinaria tan subyugante y prolongada como la de cualquier régimen totalitario.
Por eso, cuando Balaguer dijo "Trujillo no ha muerto...", durante el panegírico ante el inerme cadáver del Jefe, ¿quién sabría si expresó una premonición o echó una maldición?
El eslabón subsiguiente a la Era es un régimen político vigente que durante 47 años selimita al desarrollismo, a un proceso de institucionalización en zigzag, al clientelismo social y al arbitraje clerical anti-constitucional.
La ley 5785 que en el año 1962 confiscó los bienes de la familia Trujillo, el derrumbre de las efigies del Jefe y la persecución tenaz a los paleros, fueron sólo rabietaspopulares aupadas por los cívicos.
Pero la verdad es que la cultura trujillista continúa como el eje transversar quepermea a la sociedad dominicana y que trasciende a su principal pionero, Trujillo.
La proclamación de Juan Bosh a la presidencia, 1963, sólo fue un fugaz resplandor lrégimen liberal.
Manolo, Las Mirabal y el Movimiento 1J4 fueron transformados en signos alegóricos al martirologio, cuya función es semejante a la imagen del Che que exhibe un roquero.
Pocos reivindican el programa político de la Raza Inmortal.
La Guerra Constitucionalista del año 1965, para la reposición del gobierno de Juan Bosh, fue sólo una breve gesta heroica y patriótica que sucumbió ante la fuerza arrolladora de un imperio.
Las gestión gubernativa de Balaguer fue un puente para que los nuevos propietarios de las fuerzas productivas y financieras asumieran su rol socioeconómico y cohesionaran sus intereses con la Embajada, el clero católico, la clase militar, el neotrujillismo y la emergente clase media alta.
La gestión gubernativa del PRD peñagomista no pudo ser más inexperta, conflictiva, ineficaz y decepcionante. Si bien auspiciaron reformas estatales excelentes, propias de un régimen liberal, ellas no están consolidadas.
Los fundamentos, mística y valores originarios del PRD fueron socavados por sus propios líderes, debido a luchas internas estériles que obstaculizaron el surgimiento de una visión política coherente. Y como colofón, restauraron el reeleccionismo presidencial y se burlaron de las reformas constitucionales.
¿Qué fue la Izquierda? ¿Que fue esa entidad político-social de ideología fragmentada?
¿Qué fue esa izquierda dominicana objeto de la vorágine de la Guerra fría, el guerrillerismo y las rencillas intestinas?
Sus signos más respetables son sus mártires que llenos de valor y heroísmo no escatimaron esfuerzos para el alcance de un ideal por la democracia y la transformación socioeconómica.
En 1973 surgió aquella estrella amarilla desde un horizonte morado que ofreció una alternativa ante el dilema decimonono de escoger entre un gallo y un buey.
Más, esa alternativa, no sólo devino más allá de un Gallo, sino que amenaza conducirnos hacia el umbral del "totalitarismo del siglo XXI". Como ironía, ese derrotero se sustenta sobre cientos de millones de dólares chavistas y los megaenriquecimientos a costillas del erario público.
Doctor Fernández, el favoritismo y la falta de transparencia en la gestión de los recursos públicos es letal para el sistema democrático y la competitividad de la economía dominicana.
La secuela más inmediata es que gran parte de la sociedad dominicana está autosensurada por temor o hace una genuflexión indecorosa ante el poder omnímodo de los recursos públicos. Y esas actitudes no sólo son propias de los tránsfugas y reformistas que evocan en Usted a un Balaguer chiquito.
No es viable la democracia en una sociedad donde exista una exclusión rampante por motivaciones políticas, más en un contexto donde la mitad de su población sea indigente o desempleada.
No es viable la democracia en un país donde la Suprema Corte de Justicia sea inoperante ante asuntos constitucionales.
Tampoco es viable la democracia cuando el sistema judicial decide al amparo de conciliábulos políticos y presiones de poderes sombríos.
No es viable la democracia cuando el Poder Ejecutivo gestiona en forma relajada y sintransparencia la mitad de los ingresos fiscales, es decir, el equivalente de un 14 por ciento del PIB. Ni mucho menos donde existan tantos consorcios y monopolios sin control.
La juventud dominicana se merece la convivencia en una sociedad futura sin castas políticas o económicas que lo subyugue todo, hasta la dignidad personal y la libertad de pensamiento.
Si parodiamos a su admirado Chomsky, afirmamos que el garrote fue a Trujillo lo que la propaganda es a la seudodemocracia dominicana.
Tampoco es viable la democracia con un poder legislativo postrado en forma extrema al Poder Ejecutivo y limitado a la repartición de barrilitos con recursos públicos.
La juventud dominicana merece una sociedad abierta al desarrollo del pensamiento, a la tecnología y a la excelencia en la educación, sin cortapisas de la propaganda política o religiosa ni el escamoteo de recursos.
En el sistema democrático, los principios, los valores y las instituciones sólo son referencias de un nivel cualitativo. Mas, si las prácticas diarias de un poder del Estado socavan la integridad de la constitución y de las instituciones, condicionan a los demás poderes estatales, condicionan el ejercicio de la ciudadanía y coartan la libertad de expresión, entonces no estamos en la democracia, sino en el umbral del Totalitarismo del siglo XXI.
La economía de la democracia no puede sustentarse con significativas fuentes de divisas originadas en las remesas de los dominicanos que generalmente desafiaron al Canal de la Mona, tanto en el tráfico de drogas como el lavado de dinero y los malabares del financiamiento externo.
Señor Presidente, no le pido la quimera de que renuncie a su derecho de postularse a la reelección presidencial. Tampoco le regateo sus éxitos referente a su gestión tributaria y al remozamiento de la gestión pública.
Reconozco que la oligarquía encontró en Usted sociego y tranquilidad. Tampoco demandaré asuntos tan futuristas como la constituyente, el derecho al plebiscito o al mecanismo revocatorio a funcionarios públicos.
Lo que pido en el plano económico es más carácter para la atenuación de la deuda pública. Pido comedimiento y más eficiencia en la gestión de los fondos de pensiones, de tal modo que preserven su rentabilidad e integridad.
Que recordemos que más adelante vivirán los niños y niñas y jóvenes de hoy. Sólo le pido que evoque las “genialidades macroeconómicas” de Carlos Salina y Menen, las cuales engendraron las crisis del Tequila y el Tango respectivamente.
Pido una gestión energética más eficaz que tienda a la reducción drástica del consumo de energía, abarate el costo final de la electricidad y promueva las fuentes alternativas del sector.
Pido una política de empleo articulada con el aseguramiento de la competitividad nacional, la promoción de las pymes, el sector agropecuario y las áreas nacionales que sustenten las exportaciones. No hay indignidad mayor que el desempleo.
Pido más inversión en innovación y desarrollo de tecnologías apropiadas en el campo agropecuario, médico, químico y agroindustrial. En particular pido el auspicio de sistemas informáticos de código abierto que aseguren más soberanía estatal, más competitividad nacional y mayor eficiencia de la gestión pública.
Pido que contribuya a la consolidación institucional y modernización de los gobiernos municipales.
En el plano social, pido que duplique tanto el gasto en educación como en el sistema de la seguridad social y acabe de una vez por toda con el clientelismo.
En el plano político, sólo pido asuntos tan tribales que hasta chismes barriales parecen.
Le pido que no admita que la libertad de expresión sea mancillada por las triquiñuelas técnicas de Aster TV o de cualquier otro medio paragubernamental, aunque sea la misma INDOTEL.
Le pido que se asegure de que no se soliviante políticamente a las fuerzas armadas y la policía nacional. Recuerde en este sentido que los conflictos de abril de 1965 tuvieron su mejor caldo de cultivo en las riñas instestinas de las Fuerzas Armadas.
Le pido finalmente que se resista a la tentación de la "cadena" durante el sufragio electoral del 16 de mayo próximo.
Atentamente,
Andrés Durán
|